Aquí mis primos se fueron de excursión al campo, junto a un lago, y cuando empezaban a comer apareció un personaje inesperado, que se apuntó al picnic.
Ya debe ser increíble verlo de cerca, pero que además se deje acariciar y hacerse fotos como un gatito doméstico es como si te tocara la lotería. Qué preciosidad de animal.

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