La gata

martes, 17 de junio de 2014

Mi mujer y yo estábamos ya listos para irnos a una cena con los Bermúdez. Encendí un par de luces en la casa para la noche y conecté el contestador. Tapé la jaula del loro, saqué la gata al patio y pedí un taxi por si volvía con dos copas de más.
El taxi llegó rápido, pero cuando abrí la puerta que da a la calle para salir, la gata que estaba en el patio, se metió como un bólido en la casa, y como no podemos dejarla dentro porque siempre trata de comerse al loro, volví para atraparla y sacarla nuevamente al patio. La muy pilla cuando me vio subió rapidísimo las escaleras y tuve que perseguirla.
Mientras tanto, mi mujer entró en el taxi, y como no quiere que nadie, ni el taxista, sepa que no habrá nadie en la casa durante toda la noche, le dijo:
-“Mi marido viene enseguida; subió a despedirse de mi madre”
Unos minutos después, subo al taxi todo acalorado y le digo al taxista:
-“disculpe el retraso”, mientras el taxi arrancaba.
Y en voz alta le dije a mi mujer:
-“La muy gilipollas estaba escondida debajo de la cama. La tuve que atar con una cuerda para sacarla prácticamente a tortas.Trató de escaparse pero la agarré por el cuello le dí unos meneos para que se calmara, pero comenzó a revolverse como una loca... la tuve que envolver en una manta porque la muy puta me quería arañar... ¡Y funcionó!...Para evitar que se escapara de nuevo, la arrastré del culo por las  escaleras, que las bajó dando cabezazos en cada escalón y finalmente la tiré al patio con manta y todo. ¡Joder! es una epopeya tener que batallar con ella cada vez que salimos”.
...Los ojos de mi mujer se abrieron como platos y el taxista chocó contra un coche que estaba aparcando...


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