La emoción de la pesca

sábado, 14 de julio de 2012

Mi prima Jennifer la de Ohio, como se aburre como una mona, andaba buscando alguna afición que le sirviera de entretenimiento. Un amigo le recomendó que se comprara una caña y pescara pececitos en el río que pasa cerca de su casa. Ella no estaba muy convencida porque siempre había oído que pescar era un coñazo rollo, pero probó.
Y desde entonces, ya no piensa que pescar pececitos sea aburrido. Para nada.

0 comentarios: