Cuidado, que voy

martes, 31 de enero de 2012

No sé por qué, pero un niño de entre doce y quince años es un peligro andante. Y  lo digo por experiencia propia, porque a esa edad no se me ocurrían más que burradas. Hagas lo que hagas, aunque sean cosas con la mejor intención, la probabilidad de montar algún destrozo es inmensa. ¿Quieres sorprender a tus amigos con el truco del mantel? Pues más vale que se aparte de tu lado el resto del mundo porque seguro que el tema acaba en catástrofe...

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